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- Un Mensaje Honesto para ti, Estambul | Through My Eyes
Un Mensaje Honesto Para Ti, Estambul! Querida Estambul: No eres una sola cosa. Eres una paradoja que respira. Eres la contradicción hecha visible. Ruido y quietud. Piedras antiguas cargadas de historia y significado enterradas bajo un café moderno y ruidoso. El llamado a la oración elevándose sobre grúas de construcción y el olor a simit y diésel a las siete de la mañana. Eres oriente y occidente, lo sagrado y lo profano, lo generoso y lo reservado, todo al mismo tiempo y sin pedir disculpas. No eliges bandos. Nunca lo hiciste. Eres el pescador inmóvil sobre el Puente de Gálata, mientras miles de personas pasan a su lado apresuradas. Eres la gaviota que grita sobre el Bósforo y también el instante en que desaparece en la niebla. Nunca he estado en un lugar que sostenga tantos extremos a la vez y, aun así, logre sentirse como una sola cosa. Eres agotadora, embriagadora, completamente única. El tiempo no funciona en ti como me enseñaron a esperarlo. No te mueves al ritmo humano. Te mueves a tu propio ritmo. En ti el tiempo se dobla. El tráfico no es un problema que se pueda resolver, es una filosofía que se aprende a aceptar. Llegué tarde a muchos lugares porque tú decidiste reorganizar mi tiempo, entre el punto de partida y la hora de llegada al destino. Me frustré muchas veces, pero en algún momento entendí que “llegar a tiempo” no es una regla que tú y los tuyos reconozcan. Me enseñaste la paciencia, no con suavidad, sino por la fuerza. Me enseñaste a soltar el control, incluso cuando me resistí. Las personas que te habitan fueron probablemente la parte más difícil para mí, y quiero ser honesta al decirlo. Los desconocidos, en particular los hombres, cargan una energía que me resultó difícil de comprender: reservada, agresiva, a veces transaccional. En muchos casos sentí una arrogancia determinante que parecía mantenerlos alejados de su propia vulnerabilidad, más que en cualquier otro lugar. La barrera del idioma fue un muro en sí mismo, y detrás de él encontré un tipo particular de oportunismo que me fue desgastando. No en todos lados, no con todos, pero sí lo suficiente como para volverme cautelosa de una manera que me pesa tener que ser. La honestidad y la integridad son valores innegociables para mí, y verlos tan frecuentemente alterados por una ventaja rápida, dejó huella en mí. Me fui convirtiendo en alguien que no reconocía del todo: más alerta, más a la defensiva, menos abierta de lo que naturalmente soy o quiero ser. No me gustó en quién tuve que convertirme para protegerme. Esa fue una de tus lecciones más difíciles. Aprender a mantenerme firme sin cerrar el corazón. Sin embargo, entiendo que las ciudades cargan el peso de sus circunstancias. Hay una tensión en ti que corre más profundo que la superficie. Una presión política y social que se filtra en la vida cotidiana, en la forma en que las personas se mueven, hablan y se protegen. No lo excusa todo, pero explica mucho más de lo que se percibe a primera vista. Aunque los extraños no siempre fueron fáciles, las conexiones que construí con buenos amigos en apenas dieciocho meses fueron profundas, rápidas y verdaderas. Hay algo especial en crear lazos en un lugar que te desafía y que te despoja hasta dejar solo lo que realmente importa. En muy poco tiempo, pusiste seres humanos extraordinarios en mi camino. Personas que te ven, que te encuentran donde estás y que se quedan. Nada casual. Nada transaccional. Algo más cercano al destino. Ellos se convirtieron en mi Estambul tanto como tu horizonte, y cuando me despido de ti, en realidad me estoy despidiendo de ellos. Caminar por tus calles con mi cámara fue entrar en una historia viva y palpitante. Cada esquina ofrecía un encuadre inesperado. Cada rostro cargaba una historia que nunca llegaré a conocer del todo, pero que pude sentir. Y siempre, tus gaviotas, cuervos, y gatos apareciendo en la imagen exactamente cuando se les necesita, como signos de puntuación en una larga frase que se despliega. Cada momento imprevisto, cada rostro, cada situación eran una invitación silenciosa a observar. Me enseñaste no solo a ver, sino a observar. ¡Y qué fotogénica que eres! Tus gatos… no son un accidente. Estoy convencida de ello. Los gatos de Estambul no son callejeros. Son un diseño. Son el sistema silencioso de corrección de la ciudad. Se mueven por tus calles como sanadores discretos de tu gente, suavizando bordes que de otro modo cortarían demasiado profundo. Traen equilibrio a un lugar donde la ternura entre las personas puede resultar compleja, donde la vulnerabilidad tiene un costo. A los gatos se les da amor libremente, y lo devuelven sin condiciones. Entregan algo que tú y tu gente parecen necesitar: gentileza sin exigencias. Son el suspiro emocional de la ciudad. Los gatos se convirtieron en mi ancla. En mi razón para detenerme. En mis maestros. Me conectaron profundamente con mi propósito, ayudándome a entender por qué el destino me trajo hasta ti. Los vi sobrevivir sin perder dignidad. No solo resistir, sino prosperar, con una elegancia tal, que es admirable. Me enseñaron cómo descansar en medio del caos. Cómo confiar sin ceder la independencia. Me recordaron que la suavidad no es debilidad, es inteligencia. Me mostraron la resiliencia en su forma más pura: saber cuándo moverse y cuándo permanecer quieto. A través de ellos encontré alegría en los momentos más simples. Y gracias a ellos, me quedé y fui feliz. La comida se tomó su tiempo conmigo, y creo que eso fue intencional. No llegó ni se quedó como un gran amor. Se presentó lentamente, a través de pequeños sabores y momentos inesperados: aquella sopa de lentejas caliente en el frío, los mezze que se despliegan como una larga conversación. Sabores que no tienen prisa. La comida de Estambul, como Estambul misma, no actúa para agradar. Simplemente es. No es mi favorita, pero sí que descubrí grandes sabores. Y el Raki… oh, mi querido Raki, que calienta el corazón y poco a poco se te va subiendo a la cabeza ! Aunque soy colombiana, nunca fui realmente amante del café, pero tú me enseñaste a detenerme para beberlo. Tu café no es apresurado ni diluido. Es audaz, sin filtrar, intenso. Te obliga a sentarte con él, a saborearlo por completo, a bajar el ritmo. Permanece; no te deja escapar fácilmente. Como tú, contiene fuerza y profundidad en la misma taza. Y en algún punto de esa intensidad, comencé a desearlo. En tus mezquitas encontré algo que no esperaba. Una quietud dentro del caos seductor que te define. Un silencio que no borra el ruido, sino que lo contiene. Sentada allí, bajo cúpulas inmensas y el tiempo suspendido, me sentí parte de algo más grande, algo complejo e infinitamente fascinante. No prometes paz. Ofreces verdad. Y a veces, esa verdad se siente como serenidad. Tu historia no es algo que exhibes; es algo que eres. Existes como un pasaje, un punto constante de cruce. Imperios, culturas, personas, ideas, incluso las aves trazando rutas invisibles sobre el Bósforo, todo pasa a través de ti. Hasta los pájaros lo saben. Dos veces al año, millones cruzan el Bósforo durante sus migraciones, usándote como puente entre mundos, lo que te hace tan Estambul. Cada piedra tuvo una vida anterior y cada rincón fue testigo de un hecho histórico importante. Tus estaciones tienen estados de ánimo propios. Lluvias interminables que difuminan tus contornos, incrementan el caos y desaceleran todo sin detener a tus habitantes. Cielos grises pesando sobre los minaretes. Primaveras que llegan con color y alivio. Y el verano… ese sol penetrante sobre el cielo azul profundo, sin una sola nube para suavizarlo. Sin sombra. Sin misericordia. Solo luz presionando hasta que te adaptas o te rindes. Debo ser honesta sobre una cosa más. Mi corazón dolió aquí de una manera que siempre intento evitar. La relación entre muchos de tus habitantes y la naturaleza es una de tus heridas más profundas. Basura en las calles, humo y colillas de cigarrillos por todas partes, árboles mutilados que, si se dejaran crecer libremente, podrían limpiar el aire pesado de los carros viejos. Y esos cruceros, inmensos e indiferentes, deslizándose por tus aguas mientras dejan silenciosamente una huella ambiental devastadora. Esa distancia con el mundo natural y con la responsabilidad de cuidarlo, me pesó profundamente. Para alguien cuyo bienestar está ligado a la salud del planeta, fue un duelo silencioso y persistente. Me lo llevo conmigo, no como juicio, sino como tristeza por el inevitable impacto, y la profunda desconexión con el mundo natural, pero con la esperanza de que esta consciencia colectiva alguna vez cambie. No me voy de ti siendo la misma. No me diste descanso, me diste historias. Y justo cuando empezaba a acomodarme en tu encanto, llegó el momento de despedirme. Me voy con más de lo que llegué. Más paciencia. Más claridad sobre quién soy y dónde están mis límites. Una mirada más aguda. Una comprensión más profunda de que la belleza y la dificultad no son opuestas, son colaboradoras, y que los lugares que más me han formado siempre han sido ambas cosas. Me voy más fuerte. Más consciente. Menos ingenua, pero más arraigada. Aprendí dónde termino yo y dónde empiezan los demás. Aprendí que la bondad no es la ausencia de límites, sino la presencia de la verdad y ser honesto con uno mismo. Estambul, me desafiaste de formas que no pedí y me diste más de lo que sabía que necesitaba. No lo hiciste fácil. No fuiste creada para serlo. No eres una ciudad que nutre. Eres una ciudad que pone a prueba. Y al ponerme a prueba, me diste algo que llevaré conmigo a cada lugar al que vaya desde ahora. No tuve el coraje de aprender turco, y sé que eso habría marcado una gran diferencia, pero hay una palabra turca que acabo de descubrir y ojalá la hubiera conocido antes: Hüzün. No es tristeza. La tristeza tiene una causa; porque algo salió mal, algo se perdió. Hüzün no tiene una causa única. De hecho llega en los momentos de belleza, en los momentos de plenitud, en medio de las cosas que más amas. Una melancolía silenciosa que vive dentro de la alegría, no a su lado. El escritor Orhan Pamuk, ganador del Premio Nobel de Literatura, lo llamó "el sentimiento dominante de Estambul" y dedicó un libro entero a intentar explicar lo que una sola palabra, que solo existe en el idioma turco, es capaz de contener. Ahora que me despido de ti, lo reconozco por completo. Estoy viviendo un momento de "hüzün" . Lo que siento ahora no es tristeza plena. Es esa nostalgia que llega no porque algo terminó, sino porque algo importó. Y si la profundidad de ese sentimiento es la medida del enorme agradecimiento por todo lo que me has regalado, entonces lo que me llevo de ti es más pesado de lo que esperaba, y agradezco cada gramo de ese peso. GRACIAS por la incomodidad que me dio forma, por la belleza que me sostuvo y por las lecciones que permanecerán mucho después de mi partida. Volveré. No para entenderte, sino para encontrarte de nuevo, de otra manera, como alguien a quien ya has transformado. Y por eso debo terminar diciendo: Estambul, eres linda, eres única, eres interesante y por eso te quiero tanto. Mayo 18 de 2026 Video created by Stephen Reilly Our photos below by Noemie Deveaux Dikmen SEE MORE OF MY PHOTOS
- Leones | Through My Eyes
LEONES En la sabana dorada, donde el sol cae a plomo y las hierbas altas se mecen con un sonido susurrante Acecha una criatura de gracia, con un poderoso rugido El rey de la selva, feroz, fuerte y crudo. Con un elegante abrigo dorado y ojos llenos de fuego. Él merodea por la noche, con un deseo real Para gobernar sobre su reino, proteger y reinar El león es un símbolo de poder y fama. Pero no son solo los hombres los que merecen nuestro asombro. Para la leona también, es una fuerza para ser vista Una madre feroz y leal, con instintos afilados Ella protegerá a sus cachorros, con un corazón maternal. Juntos cazan, en un baile sincronizado. Su poder y gracia, un trance cautivador. En la naturaleza vagan, en su orgullo natural Los leones de África, un espectáculo majestuoso para contemplar con orgullo. Volver arriba
- Acerca de mi | Through My Eyes
ACERCA DE MI Cuando tenía 13 años, mi padre me regaló mi primera cámara, una hermosa Leica que guardaba como un tesoro desde la década de los 60s. También me regaló el mejor viaje de mi vida. Un viaje que cambió mi vida para siempre. ¡Tomé tantas fotos con la Leica! Cuando volví a casa, busqué un curso de fotografía para poder revelar mis propias fotos. En ese cuarto oscuro descubrí mi profunda pasión por la fotografía. La fotografía es la forma en la que comparto mis experiencias y las cosas que captan mi atención cuando viajo. Espero que disfrutes hojeando mis fotos tanto como yo disfruto tomándolas. Mi objetivo es fotografiar la mayor parte del mundo posible y compartir los tesoros del planeta con cualquiera que quiera viajar conmigo.
- Color | Through My Eyes
RETRATOS “Una cosa que verás en mis fotos es que nunca tuve miedo de enamorarme de estas personas”. – Annie Leibovitz Turkana, Kenia Bali, Indonesia Bali, Indonesia Nueva York, Estados Unidos Turkana, Kenia Bali, Indonesia Nueva York, Estados Unidos Bali, Indonesia Nueva York, Estados Unidos Bali, Indonesia Bali, Indonesia Tokio, Japón Masai Village, Kenya Masai Village, Kenya Masai Village, Kenya Masai Village, Kenya Masai Village, Kenya Masai Village, Kenya Masai Village, Kenya Masai Village, Kenya Bali, Indonesia Turkana, Kenia Turkana, Kenia Turkana, Kenia Parque Nacional Olympic, Estados Unidos Bali, Indonesia Muscat Omán Mascat, Omán Kyoto, Japón Amalfi, Italia Milán, Italia Bogota, Colombia Agra, India Agra, India Agra, India Bwindi, Uganda Bwindi, Uganda VOLVER ARRIBA
- Los Batwa de Uganda | Through My Eyes
LOS BATWA DE UGANDA Refugiados de Conservación Cambios drásticos en su estilo de vida, discriminación constante y cero oportunidades. Los Batwa en Uganda no necesitan caridad ni donaciones. Necesitan ser protegidos por lo que son. Aprendí sobre los Batwa, también conocidos con el nombre despectivo de “Pigmeos”, estudiando antropología en la universidad. A menudo se supone que los pigmeos africanos son descendientes directos de los pueblos cazadores-recolectores de la Edad de Piedra Media de la selva tropical de África central. Los Batwa ahora también son llamados refugiados de conservación, ya que los gobiernos se esfuerzan por hacer frente a las presiones del crecimiento demográfico y el cambio climático. Fueron forzados y desplazados de mala gana de las selvas tropicales impenetrables debido a los esfuerzos de conservación y la necesidad de expandir el hábitat para los gorilas de montaña. Después de su expulsión, la autoridad pública entregó tierras de cultivo a algunas familias Batwa. Desafortunadamente, no sabían cómo cultivar, ni se les enseñó cómo hacerlo. En la actualidad, unos 6000 Batwa ugandeses viven en la periferia del bosque, empujados cada vez más alto por la ladera de la montaña, o en barrios marginales de los pueblos cercanos. Se encuentran entre los habitantes más pobres de uno de los países más pobres del mundo, trabajando en granjas cercanas o actuando para los turistas cuando pueden. Aquellos que reciben una parte de las tarifas de entrada al parque. Sin turistas significa que no hay pago. Los Batwa ven el turismo como una de las pocas opciones para salir adelante. “Ahora estamos viviendo en la pobreza. Nos expulsaron de nuestra tierra. Nuestra tribu está en peligro porque muchos de los Batwa, después de ser expulsados de los bosques, se dispersaron a otras partes del país y muchos murieron porque no podían hacer frente a la vida fuera del bosque. Antes de ser desalojados, usábamos hierbas medicinales y comíamos los frutos de los árboles, lo que hacía que nuestra gente viviera hasta edades avanzadas y cazabamos animales, por lo que la comida era abundante. Ahora luchamos para buscar comida”. - Betty Keturesi que era la única que hablaba un poco de inglés. "Fuimos desalojados de los bosques, y ahora son el hogar de los gorilas de montaña". Y a diferencia de estos refugiados conservacionistas, la población de gorilas ha crecido de 400 a unos 460. Pero los Batwa ven muy poco de las decenas de millones de dólares que Uganda gana con los ingresos del turismo. La situación con el Pueblo Batwa en Uganda presenta un complejo dilema ético que implica equilibrar la conservación de especies en peligro de extinción con los derechos humanos de las comunidades indígenas. El Pueblo Batwa habitó en el bosque durante generaciones y dependían de sus recursos para su sustento y prácticas culturales. Sin embargo, los esfuerzos de conservación para proteger a los gorilas han restringido su acceso al bosque e interrumpido su forma de vida, lo que los ha llevado a la pobreza, la exclusión social y la pérdida cultural. Por un lado, la protección de especies amenazadas es fundamental para la biodiversidad y el equilibrio ecológico del planeta. Los gorilas son una especie clave que juega un papel crucial en su ecosistema, y su conservación beneficia no solo a la vida silvestre sino también a las comunidades locales a través del ecoturismo y la educación para la conservación. Los esfuerzos de conservación también pueden incluir enfoques comunitarios que impliquen la participación y distribución de beneficios de los pueblos indígenas, reconociendo sus conocimientos y derechos tradicionales. Tradicionalmente, cuando los hombres salían a cazar, construían casas en los árboles como esta donde dejaban a los pequeños al cuidado de la mujer mayor de la comunidad para mantenerlos a salvo de la fauna silvestre, mientras las mujeres y madres recogían frutas y hierbas para cocinar. En 1991, el gobierno de Uganda reclasificó las tierras en las que los Batwa habían vivido durante milenios como parques nacionales. Esa decisión enfrentó los intereses de personas en gran medida invisibles, contra los de un animal que se había convertido en un ícono mundial para la conservación del medio ambiente. Pasé un día entero con ellos (ojalá hubiera tenido más tiempo). Me enseñaron cómo hacían fuego cuando vivían en el bosque e incluso recrearon una cacería. Me impresionó la genuina calidez y hospitalidad del pueblo Batwa, quienes me recibieron en sus hogares y compartieron historias, canciones y bailes conmigo. Al mismo tiempo, me entristeció conocer la historia de discriminación, desplazamiento y marginación que los Batwa han enfrentado durante generaciones. Dejé mi visita con una apreciación renovada por la diversidad y riqueza de las culturas humanas, y el compromiso de abogar por un mayor respeto, reconocimiento y apoyo a los pueblos indígenas y sus derechos. El Pueblo Batwa ha enfrentado discriminación, marginación y explotación a lo largo de la historia, y su desplazamiento del bosque puede empeorar su situación y causar un trauma intergeneracional. La conservación de los gorilas no debe hacerse a costa de sacrificar el bienestar y la dignidad de los seres humanos. Como amante de los animales, Realmente espero y rezo para que se pueda lograr un equilibrio entre los batwa y los gorilas. Un enfoque holístico y compasivo hacia la conservación y el bienestar de la comunidad es crucial, reconociendo que los dos están entrelazados y dependen el uno del otro para el éxito a largo plazo. Bwindi, Uganda 2023 Para saber más vea este especial de PBS News Hour: La tribu Batwa de Uganda, considerada refugiada conservacionista, ve poco apoyo del gobierno . BACK TO TOP
- Flores & Naturaleza | Through My Eyes
FLORES & NATURALEZA Las flores es la forma en que le Tierra se ríe. - Ralph Waldo Emerson VOLVER ARRIBA
- Monos | Through My Eyes
MONOS “El pasado puede doler. Pero tal como yo lo veo, puedes huir de él o aprender de él”. - Rafiki, El Rey León Volver arriba
- Bajo el Agua | Through My Eyes
BAJO DEL AGUA “Sobre la superficie del océano, los hombres hacen la guerra y se destruyen unos a otros; pero aquí abajo, a sólo unos metros por debajo de la superficie, hay una calma y una paz que no son molestadas por el hombre”. - Julio Verne ¡No buceamos para escapar de la vida, sino para que la vida no se nos escape! VOLVER ARRIBA
- La Boda Balinesa | Through My Eyes
LA BODA BALINESA En la cultura balinesa, las bodas se consideran uno de los eventos más importantes en la vida de una persona. La ceremonia es una mezcla de costumbres hindúes y balinesas y está llena de elaborados rituales y ofrendas para buscar las bendiciones de los dioses. A boda balinesa o tambien conocida como“pawiwahan” es una ceremonia sagrada que involucra a los dioses, criaturas del inframundo y personas como los tres testigos. Es una hermosa y elaborada celebración de amor y compromiso que está impregnada de tradición y cultura. La ceremonia normalmente se lleva a cabo en un templo o en un lugar sagrado e involucra rituales y costumbres que se han transmitido de generación en generación. Todo comenzó conmigo paseando casualmente por un pueblo tradicional en una scooter sin ninguna expectativa. De repente, me tropecé con este coche de bodas. En un acto muy impulsivo, comencé a perseguir el automóvil tratando de obtener esta imagen. El conductor me vio acechándolos detrás de ellos. Cuando los pasé, pregunté si podía tomar fotografías y esto fue lo que obtuve... ¡mientras ambos vehículos aún estaban en movimiento! Esas sonrisas fueron el premio a mi audaz y peligrosa maniobra. ¡La novia y el novio agradecieron mi interés y me invitaron a unirme a la celebración! Uno de los aspectos más llamativos de una boda balinesa es la decoración. El lugar suele ser adornado con flores y decoraciones hechas de bambú y otros materiales naturales. El atuendo nupcial de los novios es un aspecto importante de la boda balinesa. Los novios no pueden elegir sus atuendos por sí mismos, estos se establecen de acuerdo con los niveles de casta de la familia. La novia está adornada con un tradicional "kebaya" , que es una blusa ceñida al cuerpo, y un pareo, una pieza larga de tela que se envuelve alrededor de la cintura. El novio viste una chaqueta tradicional balinesa, conocida como "saputar", combinado con un pareo. La ceremonia de la boda comienza con la llegada del novio y su séquito al complejo o templo de la familia de la novia. Durante la ceremonia, la pareja realiza una serie de rituales que simbolizan su compromiso mutuo. Estos rituales incluyen la presentación de ofrendas a los dioses, el intercambio de votos y anillos, y el vertido de agua bendita sobre las manos de la pareja. Los novios intercambian votos y ofrendas mientras un sacerdote dirige la ceremonia. Además del vestido, tanto la novia como el novio lucen una corona dorada tradicional. La altura de la corona también simboliza el nivel de casta de las familias. Después de la ceremonia, los recién casados y sus invitados se dirigen a la recepción, donde disfrutan de comida y música tradicional balinesa. La recepción a menudo se lleva a cabo en un hermoso entorno al aire libre, rodeado de exuberante vegetación y decorado con flores de colores y adornos balineses. Capturar la belleza y la emoción de una boda balinesa fue una experiencia verdaderamente gratificante. Me recibieron como si fuera parte de la familia y compartieron su momento tan especial con una completa extraña. Cuando volví a casa, imprimí las fotos y se las envié. ¡Tengo una nueva familia para visitar cuando regrese a Bali! BACK TO TOP
- Elefantes | Through My Eyes
ELEFANTES "Roaming with Giants: Explorando los majestuosos elefantes de la sabana africana" "Tenemos la suerte de tener estas magníficas criaturas en nuestro planeta, y tenemos la responsabilidad de protegerlas". - Jane Goodall, primatóloga y conservacionista Volver arriba
- Otras Criatures | Through My Eyes
OTRAS CRIATURAS "Mira profundamente en la naturaleza, y entonces entenderás todo mejor". - Albert Einstein "En cada paseo con la naturaleza, uno recibe mucho más de lo que busca". - Juan Muir Volver arriba